por Hernado Echeverri Sanchez
Que va ser de Santa Marta sin la Abuelita Rosa. Todos mis recuerdos de este maravilloso lugar están influenciados por la abuelita, y se me hace difícil pensar en venir aquí sin poder ir al primer piso y parchar con la abuelita un rato. Recuerdo cuando era pequeño que cada vez que llegaba lo primero que hacia, incluso antes de llegar y desempacar, era subir aquellos escalones multicolores hasta llegar a la puerta marrón donde nos daba la bienvenida María y la abuelita quien estaba en su mecedora leyendo o escuchando música. Siempre me emocionaba llegar al balcón donde sonaban los miles de pericos del vecino, y donde hace mucho tiempo se entraban esos cangrejos rojos que para mi son casi espejismos. Y luego la abuelita, con la amabilidad de una santa, preguntaba si teníamos hambre. Siempre nos ofrecía algo, incluso cuando nadie tenia hambre. Recuerdo en especialidad la avena perfecta que hacia la abuelita, era perfecta y desde entonces nunca he vuelto a tomar una avena igual. Como ya saben todos, la torta de chocolate, los waffles etc. todo era increible y lo hacia con tanto amor que nunca van a seber igual.
Pero bueno su vida fue maravillosa y aunque solo la comparti los ultimos 23 años estoy muy feliz ya que para mi santa marta siempre va a ser el lugar de mi abuelita, y aquel primer piso maravillosamente magico siempre va a ser el apartamento de mi abuelita.
Shanti abuelita donde quiera que estes....